El verano que me salvaron las baterías externas

Regresa septiembre y la vuelta a la rutina diaria es algo inevitable. Sin embargo este mes es el mejor para aprovechar todo lo aprendido durante las vacaciones de verano y así afrontar con novedades de esperanza una nueva temporada. Y yo tengo una novedad que realmente me ha cambiado la vida, las baterías externas.

Los teléfonos móviles aseguran una duración superior a la de un día entero con un consumo normal, sin embargo me pregunto para estos analistas qué es considerado normal, porque llamar por teléfono, consultar el correo dos veces al día y visitar rápidamente Facebook no es ni de lejos el uso que yo le doy a mi teléfono móvil.

Prueba a poner YouTube y dedicar 30 minutos a esta red social de vídeos. Verás cómo la batería baja tan rápido que casi podrás comprobar el descenso en tiempo real. Es una realidad, el uso cotidiano del teléfono móvil consume cualquier batería. Pero ahora ya he encontrado una solución.

Me encontraba este verano tomando algo con amigos en un apacible local marítimo, cuando el teléfono móvil se me apagó ante el agotamiento de la batería. Uno de mis amigos me facilitó un dispositivo que siempre llevo ahora conmigo, una batería externa.

Me sorprendió no por su funcionalidad, sino por lo efectiva que era y por su diseño tan original. Obviamente ya conocía las baterías externas, pero ahora he descubierto que el mercado se está popularizando tanto que la personalización ha entrado de lleno a intentar satisfacer todos los gustos.

Por descontado, el rendimiento y el precio guardan un equilibrio perfecto y es bastante asequible conseguir una batería externa muy efectiva y con carga rápida, gracias principalmente a la incorporación de conectividad USB 3.0.

Hay baterías externas de todo tipo, pero la que vi me encantó. Consistía en un cilindro con un diseño en vinilo que se conectaba por USB al teléfono móvil. Unas pequeñas lucecitas verdes indican la cantidad de energía disponible para llamar y cuando lo conecté, pude utilizar de inmediato el smartphone, como si lo hubiera conectado a la red eléctrica. Necesitaba llamar a unos familiares, por lo que literalmente las baterías externas este verano me han salvado.

Ahora siempre llevo conmigo una. Es muy práctica y efectiva, casi como llevar una segunda baterías cargada hasta los topes, con lo que por poco no duplico la duración de la energía de mi teléfono móvil. Si eres de los que siempre está recargando la batería del móvil, prueba una de estas baterías externas. Te cambiarán la vida.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *