Qué hace realmente el Nokia 3310 entre nosotros

Bueno, me imagino que todos vosotros habréis seguido como yo el World Mobile Congress de Barcelona de este año. Ha tenido una gran cantidad de novedades y desarrollos pero uno de ellos ha sido especialmente llamativo, que es el relativo al Nokia 3310.

Todos conocemos qué supone este dispositivo. Fue en su momento el smartphone más vendido del mundo, el líder del mercado de telefonía móvil y sigue siendo un referente en cuanto a resistencia y durabilidad.

Décadas después, la marca Nokia se ha revitalizado con una compañía china que tiene ahora la licencia de comercialización. Ha comenzado como se esperaba, con la gama media como principal objetivo, pero tenía un as en la manga, que era el relanzamiento rediseñado del Nokia 3310.

Aquí no entenderíamos nada sin dos factores importantes. El primero de ellos, el fenómeno retro que sigue siendo una tendencia recurrente en tecnología (además de otros entornos) porque los dispositivos de la generación anterior o incluso de mucho antes, siguen despertando un interés nostálgico capaz de ofrecer rentabilidad.

Pero lo cierto es que si los dispositivos actuales funcionaran perfectamente, lo retro no tendría tanto éxito. El nuevo Nokia 3310 es un dispositivo limitado, que no ofrece conexión a Internet y no sirve para un trabajo o comunicación como el resto de dispositivos actuales.

Es, en realidad, un toque de atención de la empresa a todos los dispositivos actuales, porque les hace ver que no se ha mejorado todo lo posible. Creo que es la sensación de todos los que hemos estado atentos a la feria, pues los móviles deberían estar mucho más avanzados.

No se ha mejorado la durabilidad, ni la resistencia, ni la comodidad de uso estabilizado que el Nokia 3310 ofrecía. Se ha avanzado en muchos sentidos, pero queda muchísimo camino que hacer y, si no, podemos volver a lo anterior y seguir disfrutando del juego de la serpiente sin consultar cada dos por tres la autonomía.

Obviamente, el resto de empresas ha tomado nota. Los desarrollos móviles de los próximos meses tienen el objetivo no solo de mejorar lo ya desarrollado hasta ahora, sino que también deberán sorprender, innovar y arriesgar.

Es complicado, Samsung lo intentó y fracasó con el Note 7 y no es previsible que se la vuelva a jugar. En realidad, solo Huawei y Apple tienen posibilidades realmente de dejarnos boquiabiertos. Pero lo cierto es que para que lleguen a suponer lo mismo que Nokia 3310 en su época, todavía queda mucho trabajo por hacer. Esperemos que lo logren en los próximos modelos.

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