¿Pulsera de actividad o SmartWatch?

Siempre me ha resultado algo complejo hacerle entender a amigos y usuarios en general, las sutiles diferencias entre algunos dispositivos. A veces están mucho más claras, como sucede con las tablets y los ordenadores portátiles. En otras ocasiones las líneas separadoras son más difusas, como sucedía con ciertos dispositivos para escuchar música de Apple.

En la actualidad este dilema ha vuelto a surgir en la nueva generación de smartwatches o relojes inteligentes, curiosamente no como se pensaba originalmente que es con respecto a los teléfonos móviles, sino frente a otros wereables, las pulseras de actividad.

La razón de la polémica la encontramos en la propia evolución de los dos dispositivos, cada vez más similares entre sí. Al fin y al cabo, si comparamos los dos tipos de objetos de forma offline, es decir, una pulsera y un reloj, ¿qué diferencias ofrecen entre sí más allá de que uno de los dos da la hora?

En el momento en el que la pulsera de actividad ha incluido un sistema horario y que el reloj inteligente registra datos físicos del usuario, la diferencia entre ambas queda algo bastante desdibujada.

En mi opinión, es la moda la que imperará finalmente en la decisión final de cada usuario. Es decir, que los dispositivos van a seguir desarrollándose hasta dejar de ofrecer diferencias entre sí y, simplemente, las razones estéticas pueden motivar que el usuario se decante por un objeto o por otro.

En la actualidad, esta es la situación, por si sirve a algún lector que ande entre los dos mundos sin saber por cuál decidirse.

Las pulseras de actividad ofrecen dos tipos de diseño, los elegantes y los deportivos. Para un registro físico, sigue siendo el mejor dispositivo existente, hasta el punto de medir en algunas ediciones Health el oxígeno en sangre, por no hablar de otros tantos registros.

Las dos principales razones por las que tener una pulsera de actividad se centran en la monitorización física y en la monitorización del sueño, aplicación cada vez más incluida de serie en todos los modelos. Es decir, que estos dispositivos se centran en la salud del usuario.

En el caso del reloj inteligente, la pantalla, el rendimiento interno y un diseño elegante son los 3 factores que más han evolucionado. Por fin tenemos pantallas esféricas más tradicionales que, junto a correas de un diseño increíble, nos ofrecen la posibilidad de conjugar gusto con funcionalidad.

Por otro lado, el rendimiento interno con sistemas basados por fin de forma completa en Android, asemejan al reloj con respecto al smartphone mucho más que en cualquier otro caso anterior. Por esa razón, estos dispositivos son más recomendables para quienes busquen funcionalidades digitales e informáticas con un extra de portabilidad.

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