Por qué prefiero el MacBook Pro de Apple al resto de alternativas

Como os comenté hace unos días, Apple y Microsoft han presentado sus mejores productos para final de año, pensando claramente en la campaña de Navidad.

No han sido los únicos, dado que Lenovo, GoPro y hasta Huawei han realizado sus respectivas presentaciones. Pero sí han sido las dos empresas que más han centrado sus esfuerzos en revolucionar concretamente el sector de los ordenadores portátiles.

De ambas, Microsoft y Apple, me ha gustado más la presentación de la segunda. No sólo por el hecho del entorno en el que se ha realizado, sino porque desde luego me gusta mucho más el producto que presentan.

Antes, por si algún lector no lo sabe, os resumo lo que han presentado:

Apple: Un nuevo MacBook Pro, en varias versiones, del que lo más llamativo es una Touch Bar que elimina la fila superior de botones fijos de función.

Microsoft: Un ordenador portátil llamado Surface Studio que ofrece total variedad de posiciones y una interactividad asombrosa con otros periféricos, además de una imponente pantalla de 28 pulgadas.

El resumen de los dos productos debería zanjar el debate con un triunfo de Microsoft sobre Apple, pero hay un problema que veo bastante grave y es que su Surface está dirigido a profesionales.

Como profesional de la era digital sé perfectamente la importancia que tiene contar con un dispositivo exclusivo para trabajar. Pero como usuario del siglo XXI, también sé que en el marco del hogar se tiene uno o varios dispositivos personales. Por tanto, creo que Microsoft ha limitado demasiado sus posibilidades.

Si hubiera podido plantear las opciones de Microsoft, habría realizado lo mismo que Apple, una estrategia en base a 5 versiones diferentes de su producto, para que el usuario escoja, según sus necesidades personales o profesionales, aquello que le es más conveniente.

Además, la Touch Bar me parece mejor desarrollo que el planteamiento futurista de Microsoft. Entre otras cosas porque la evolución de la tecnología siempre va por delante del ritmo de adaptación de los usuarios.

Aunque resulta un interfaz realmente llamativo el de Microsoft, con una rueda que se coloca “mágicamente” sobre la pantalla y se interactúa con ella, la mayoría de usuarios no va a saber cómo aprovechar su potencial. Y me parece bastante probable que casi la totalidad de ellos no saben en qué consiste esta tecnología.

La Touch Bar de Apple, en cambio, consiste en un sencillo pero vistoso panel digital, que se modifica en función del interfaz que se tiene activado. De manera que en ocasiones nos permite gestionar nuestros archivos y en otros casos podemos controlar aplicaciones descargadas. Todo desde el mismo entorno, de forma táctil y con total precisión. Para mí, gana Apple.

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