¿Por qué los jóvenes españoles no son emprendedores?

Leí la noticia del estudio realizado para Educa 2020, “Radiografía de la universidad española: liderazgo emprendedor e innovación en la universidad española”, que han realizado magistralmente la Fundación AXA en colaboración con una empresa demoscópica y no puedo evitar comentarla.

En este informe, queda patente, que los jóvenes españoles (el estudio se ha hecho sobre una muestra de poco más de 5.000 estudiantes universitarios o de formaciones profesionales especializadas) no tienen el objetivo de ser emprendedor como principal objetivo profesional. ¡Y no me extraña!

Ser emprendedor en España no es precisamente fácil. El emprendedor tiene una siempre una iniciativa constante, siempre está pensando en nuevas ideas, nuevos proyectos y estudios que le permitan conocer cómo evoluciona el sector (o sectores) que más le interesa. Sin embargo, eso no significa que pueda llevarlos adelante, por las complejas y cuantiosas dificultades que hay en este país para abrir una tienda, iniciar un negocio y, una vez conseguida esta titánica hazaña, mantenerlo todo a flote. Ya en el horizonte se plantea el sueño de incluso obtener beneficios con ello.

Estas son las cifras del informe:

– Interesados en crear una empresa propia: 18,8%

– Con voluntad de ser autónomos: 3,4%

Y con respecto a otras facetas profesionales:

– Conseguir una plaza como funcionario: 25,2%

– Entrar a trabajar en una multinacional: 22,6%

– Entrar a trabajar en una PYME: 11%

Ojalá los responsables del Gobierno (cuando tengamos la suerte de contar con uno que no esté en funciones), vean con detenimiento este significativo informe y tengan claro la principal preocupación del joven español, ¡la estabilidad! Los jóvenes ya no buscan un negocio que les dé cantidades millonarias de beneficios, prefieren una plaza pública que les asegure un sueldo mensual.

No deja de ser extraordinariamente responsable por parte de los jóvenes de esta nueva generación, pero también una lástima que la situación económica actual les impida soñar con otra vida que no sea trabajar en una oficina administrativa pública.

Muy significativo también es el hecho de que un buen porcentaje quiera trabajar en una multinacional. Esto también refleja el deseo de muchos de formar parte de una empresa que tenga proyección internacional, en otras palabras, que puedan emigrar a otro país donde se viva peor.

Mala situación de perspectiva de futuro para los jóvenes españoles, teniendo en cuenta que esta es la proporción de aquellos que sí podrán decidir su futuro. Esperemos que la normativa de ahora en adelante permita rebajar las dificultades a los emprendedores que nacen con ese espíritu y motive a aquellos que, con el paso del tiempo, descubre que son uno de nosotros.

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