¿Por qué nos gusta tanto la realidad aumentada y un poco menos la realidad virtual?

Creo que no es necesario hablar de Pokémon Go para explicar en qué consiste este fenómeno social y tecnológico, ¿verdad? Lo cierto es que el videojuego de Nintendo ha arrasado con todos sus rivales, aunque el tema de la rentabilidad todavía no esté tan claro.

Por eso, no me ha sorprendido en absoluto que Mark Zuckerberg presentase estos días el futuro de Facebook pasando por la realidad aumentada a través de su interfaz. Muchos pensaban que Facebook se volcaría sobre la realidad virtual pero, aunque no son completamente desarrollos incompatibles, es claramente una apuesta de la red social por un cambio de rumbo.

Lo que podremos hacer con Facebook y la realidad aumentada motiva muchas especulaciones y expectativas. Pero lo importante en realidad es identificar lo mucho que nos gusta la realidad aumentada a todos los usuarios, en comparación con la realidad virtual.

Creo que el principal factor explicativo es que está al alcance de todo el mundo. La realidad aumentada ha demostrado que es perfectamente aplicable en los dispositivos móviles. La realidad virtual, en cambio, necesita de dispositivos y accesorios extra que, además de ser menos usables y cómodos que la pantalla de un smartphone, también suponen una inversión económica extra para los usuarios.

Entre gratis y algo que valga dinero, la lucha es siempre bastante desigual. Pero si además la realidad aumentada ofrece un entorno más interactivo con la realidad que la propia propuesta virtual, también se gana en contenido.

La realidad aumentada es muy compleja, pero a modo de resumen se le puede identificar como aquella que presenta elementos digitales interactivos sobre una imagen real. Esto significa que todos nuestros sentidos se mantienen en el plano real, pero usamos un poco de la vista, el tacto y el oído, para interactuar con una realidad digital superpuesta.

La realidad virtual propone algo completamente diferente, un entorno paralelo a nuestra realidad que no podemos tocar físicamente, aunque sí interactuar, no podemos oler, pero sí oír a costa de aislarnos del mundo real y podemos ver pero mediante un dispositivo de visualización como un casco.

La realidad virtual, además, tiene un pasado histórico algo decepcionante. De ella siempre se exige más de lo que puede ofrecernos actualmente. En consecuencia, cuando consiga desarrollar algo que nos sorprenda, no será tan impactante.

La realidad aumentada, en cambio, parece adelantarse a su propio tiempo. Es sinónimo de innovación, originalidad y creatividad. A mí me gusta. Y creo que a una gran mayoría de usuarios también.

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