¿Y si los asistentes virtuales estuvieran en cada dispositivo?

He podido conocer esta semana el producto Vinci. Se trata de unos auriculares con una pantalla táctil en uno de sus laterales, que además incluyen un asistente virtual. Este dispositivo ha obtenido en Kickstarter más apoyo del necesario para salir adelante, por lo que en breve lo tendremos entre nosotros.

Pero lo que más me sorprende es el concepto del uso del asistente virtual que realiza. En lugar de limitarlo a un teléfono móvil, se vale de una SIM para la conexión a Internet de forma funcional y, a partir de ahí, el usuario ya puede ponerse en contacto con ese mini ordenador y preguntarle por canciones, solicitar listas de reproducción, cuestiones sobre información en Internet e incluso solicitar la activación de funciones de entrenador personal.

Esto me hace pensar que el futuro quizás no pase por tener un asistente virtual que controle todos los dispositivos de un hogar, sino un asistente virtual en cada uno de los dispositivos que tengamos y, por descontado, que pueda sincronizarse con todos los demás.

Un ejemplo de futuro, queremos saber si hay que comprar leche. No llevamos el móvil encima o se nos ha acabado la batería (todavía no vislumbro un futuro en el que esto no pase), así que cogemos nuestra pulsera digital, nuestro reloj inteligente o directamente preguntamos al sensor de voz de nuestra chaqueta si queda leche en la nevera. Se comunica el sistema con nuestro frigorífico y éste le indica que no. Y, de paso, que compre algo para cenar.

El futuro. Asistentes virtuales en cada uno de los dispositivos del hogar. Vinci podría haber dado con la clave del Internet de las Cosas, planteando una cuestión tan simple como la que algunos de los fundadores de Internet vaticinaban hace tiempo, el hecho de que los teléfonos móviles dejarán de ser necesarios como tal en el futuro.

¿Dispositivos digitales con funciones móviles o móviles con funciones de dispositivos digitales?

La convivencia entre dispositivos digitales varios y smartphones ha sido desigual. Estos últimos siempre han llevado la delantera y los otros tan sólo se han acercado en base a recibir y devolver llamadas. Pero Vinci plantea que lo único necesario es un pequeño ordenador que lo haga todo.

Los móviles se han beneficiado del hecho de que son fáciles de llevar encima, al contrario que unas gafas virtuales, un casco digital o incluso una pulsera de actividad. ¿Pero y si en el futuro toda nuestra ropa y accesorios tuvieran funciones digitales? ¿Sería tan necesario el móvil cuando tenemos lo mismo exactamente en una manga de la chaqueta o en una parte de nuestro bolso? Mucho tiene que avanzar el sector para seguir siendo imprescindible como hasta ahora.

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