Por qué lo tecnológico nos atrae tanto en Navidades

Llegan Papá Noel, los Reyes Magos y hasta a veces se les junta el Ratoncito Pérez en estas fechas tan señaladas como lo son las Navidades. Y curiosamente todos estamos viviendo un cambio trascendental en los regalos que les acompañan, son prioritariamente tecnológicos.

Pensando en por qué sucede esto, me ha sorprendido sobre todo encontrar diferentes motivos, que considero interesante remarcar.

¿Todo es tecnológico?

Decían de los genios de principios del siglo XX, que con poner un palo a algo ya inventado se podría tener éxito. Si bien esto hoy en día puede resultar menos rentable, para los dispositivos tecnológicos funciona.

Coge cualquier elemento, un tocadiscos, un electrodoméstico, un cepillo para el pelo… y colócale un USB o un sistema de conexión con un dispositivo móvil. El interés por el mismo crecerá exponencialmente y también a nivel económico.

Obviamente las funciones también son interesantes, pero la utilidad de las mismas dependerá de lo mucho que el usuario quiere integrarlas en su vida cotidiana.

Lo inteligente nos acerca al futuro

Lo tecnológico, por definición, supone un acercamiento a un futuro que nunca ha llegado. Queremos estar en un concierto en realidad virtual, pero nos conformaremos con una retransmisión en streaming desde nuestro dispositivo portátil de reproducción conectado a servidores que lo retransmiten por Internet. Nos conformamos y nos fascinamos al mismo tiempo.

Por esa razón también intentamos motivar una evolución constante. Si tenemos un teléfono móvil en algún momento, querremos uno mejor en el siguiente modelo quizás por almacenamiento, el siguiente por la cámara, en la próxima compra querremos subir de segmento… Pero nunca buscaremos un smartphone peor en prestaciones que lo que hayamos disfrutado hasta el momento.

Se trata de un capricho

Los regalos que pedimos en Navidad, en la mayoría de los casos, no los queremos por necesidad, sino por mejorar nuestra calidad de vida. Son caprichos, deseos o sencillamente algo que habremos mencionado en algún momento sobre lo que nos gustaría tenerlo, aunque no sea imprescindible para nosotros.

Al contrario que la mayoría de productos, los tecnológicos representan una inversión menos justificada, por lo que tenerlos en la lista de regalos deseados en Navidades es lo más lógico y aceptado socialmente. Si queremos un balón de baloncesto y una batería externa, dejaremos el balón para nuestro cumpleaños y escogeremos la batería en Navidad.

La razón principal es que dejamos que los dispositivos tecnológicos nos aterricen en las manos, lo preferimos y es mucho más satisfactorio, por esa razón durante estas fechas son los auténticos reyes de la Navidad.

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