La forma más correcta de utilizar dispositivos para bebés

Los pediatras han declarado la guerra a los dispositivos tecnológicos para monitorizar cualquier detalle saludable de nuestro bebé. Tienen razón en parte, pero también lo tienen algunos de los desarrolladores de estos dispositivos, que ofrecen tranquilidad a los padres como una mejora del control y previsión de riesgos con respecto a la salud del pequeño.

Yo pienso que lo importante es encontrar el equilibrio perfecto, es decir, seleccionar los verdaderos dispositivos que necesitamos o que nos pueden ofrecer la utilidad que buscamos y, por otro lado, descartar los que no nos puedan servir, los que tengan a nuestro antojo una relación calidad-precio no óptima o saber hasta dónde debemos monitorizar a un elemento variable tan complejo como puede ser un bebé.

La fiebre de la monitorización

La “culpa” de esta situación la tenemos los usuarios. Si consideramos que podemos controlar hasta nuestros niveles de sueño, ¿cómo no nos vamos a interesar por lo que podemos monitorizar respecto a nuestros hijos?

Esto ha motivado a los desarrolladores la creación impresionante de todo un cúmulo de dispositivos que sirven para controlar los latidos del niño, controlar su temperatura desde cualquier parte del cuerpo, pañales que analizan la orina, medición del oxígeno en sangre…

Es casi como poder conectar a una máquina de hospital que nos indique cualquier variación de los niveles de salud del pequeño. ¿Esto es necesario? Obviamente no. Los pediatras coinciden es que esto lo único que consigue es ofrecer alarmas innecesarias que motivan a los padres a ir a urgencias basando la justificación en análisis surrealistas que en realidad no tienen ningún significado importante.

Otra de las argumentaciones de los pediatras es que estos dispositivos no sirven para prevenir la mayoría de enfermedades o problemas que quieren monitorizar y que, sin embargo, las previsiones personales de los usuarios y padres, pueden ser mucho más útiles.

En esto último no les voy a dar toda la razón, aunque coincido en que una monitorización exhaustiva mientras los padres fuman al lado del bebés es absolutamente inútil y encima dañino para el pequeño.

Pero sí que es cierto que alguna de las aplicaciones y dispositivos actuales sí son realmente útiles, sobre todo si ya hemos confirmado la existencia de algún problema de salud del bebé. Estos dispositivos nos permitirán monitorizar y controlar que una infección, alergia o predisposición del pequeño no supera ciertos límites y que la medicación o tratamiento funciona correctamente. Por tanto para estos casos, sí los veo muy útiles.

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