El error de Samsung

Samsung para la fabricación de su modelo Galaxy Note 7. Es la noticia que está sacudiendo todo el sector tecnológico actual y que llega coincidiendo con la celebración de IFA 2016, antesala perfecta para presentar los mayores avances tecnológicos sobre todo en telefonía móvil.

Cara de póker les habrá tocado poner a los responsables de Samsung destinados en la feria que se celebra en Berlín, al conocer que su modelo estrella tenía que ser retirado del mercado porque algunas baterías defectuosas han demostrado que pueden calentarse demasiado hasta quemar la carcasa del móvil.

Obviamente el problema no está en el qué dirán, sino en el qué harán, porque yo cancelaría mi reserva de Note 7 inmediatamente y me esperaría al 7 de septiembre a ver qué ofrece el nuevo iPhone, para reservarlo de inmediato si en Apple han sido suficientemente listos como para modificar toda su conferencia a una defensa de la estabilidad de sus dispositivos, principal valor añadido de cualquier producto de la marca.

Error incomprensible y desastroso el cometido por Samsung en el momento clave de su trayectoria profesional, como líder del mercado de la telefonía móvil. La gente de Huawei no se ha hecho esperar y quiere aprovechar el último tercio de 2016 para consolidarse como la tercera marca más importante del mundo en telefonía móvil (ya tiene un 9% de la cuota de mercado).

¿Qué debe hacer Samsung con Galaxy Note 7?

No creo que la medida de ofrecer un modelo temporal de smartphone a sus clientes sea la solución más idónea, porque Galaxy Note 7 es el mejor móvil del mundo y cualquier otro sólo hará que hacer notar más aún su diferencia de prestaciones.

Lo que deben hacer desde Samsung es solucionar de inmediato el problema de la batería y reparar gratuitamente estos modelos hayan estado afectados o no por las baterías que se sobrecalientan.

Ya ha pasado con otras empresas, sin ir más lejos Microsoft y esta medida ha sido la más sincera, honesta y efectiva. La cuota de mercado y las pérdidas millonarias van a ser inevitables. De hecho su cotización bursátil perdía 7.000 millones de euros. Bueno, es un mal que no se va a poder paliar, lo importante ahora es detener esta caída y volver a levantarse quizás adelantando el anuncio de un nuevo modelo estándar pensado para la campaña navideña. Cuando se comete un error empresarial no hay que ofrecer salidas de escape o esconder la cabeza, lo mejor es aceptar el error, minimizar pérdidas y luchar por seguir delante de la competencia.

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